· Relatos desde un Tiempo Detenido ·

· Relatos desde un Tiempo Detenido · Ediciones Epopteia ·


En el ámbito de la transmisión de enseñanzas con semillas de sabiduría, tienen un lugar destacado los relatos e historias que, en su sencillez y brevedad, resultan siendo un vehículo adecuado para promover reflexiones en quien los lee o escucha

Hemos sentido compartir en esta sección algunos de estos relatos desde el anhelo de que puedan ser una oportunidad para "detenerse" en el "Aquí y Ahora", así sea por unos instantes y adentrarse en ese "Saber" que, sin percatarnos de ello, ya anida - como diría Platón- dentro de nosotros.

H.T Elpizein, julio de 2021
Actualizado: diciembre de 2024.



 

· Rosa ·



· Relatos desde un Tiempo Detenido · Si alguien te ofrece un regalo, y tú no aceptas el regalo...¿a quíen pertenece el regalo?

 

· Si alguien te ofrece un regalo... ·

En cierta ocasión, cuando Siddhartha Gautama, el Buda, estaba predicando sus Enseñanzas sobre el Desapego en una aldea, uno de los sacerdotes chamánicos de la comarca que le había escuchado, celoso de la admiración de la gente, se le acercó y fuera de sí, comenzó a maldecirlo e insultarlo.

Mas Buda, como un lago de aguas tranquilas, lo escuchaba sereno y en silencio.

Viendo su impasibilidad, el sacerdote iracundo, cansado de que el Venerable no reaccionara a sus provocaciones, terminó retirándose. 

Un discípulo del Iluminado que, dolorido, se sintió indignado por los insultos sin fundamento que el chamán había lanzado contra Buda, le preguntó porqué dejó que lo insultara con falsedades. 

Buda le respondió: 
-Si yo te hago un regalo 
y tú no aceptas el regalo...

¿de quién es el regalo?”


El discípulo contestó: 
-“Si yo no lo acepto, 
sería tuyo todavía”.  

Entonces Buda respondió: 
-"Bueno. Esta persona decidió hacerme "el regalo de sus insultos" mas, 
al igual que un regalo, yo elijo si quiero aceptarlo o no.

Los insultos, las críticas, las miradas o comentarios despectivos, son como "regalos": 
si los "recoges", los aceptas
si no los recoges, quien te insulta, critica, o mira despectivamente,
se queda con "sus regalos".
 
No podemos culpar al que insulta de nuestra decisión de aceptar "su regalo". 

Por esa misma razón, esos insultos son para mí "como un regalo que elijo no recoger".
Simplemente los dejo en los mismos labios de donde salen.



· Flor de Loto ·

 



· Relatos desde un Tiempo Detenido · Los Tres Cedazos ·

· Los Tres Cedazos ·


"Un día el sabio Sócrates se paseaba por Atenas cuando le abordó un amigo.

- Escucha, Sócrates, tengo algo que contarte; imagínate que nuestro amigo...

- Detente - le interrumpió el filósofo -; antes de continuar tu historia,
dime si has pensado en hacer pasar por tres cedazos lo que quieres decirme.

- ¿Qué cedazos ? - se asombró el otro.
El primero es el de La Verdad ¿Puedes afirmar que tu relato es verídico?

- En realidad no estoy absolutamente seguro. 
Lo oí contar a alguien que sostenía que....

-Lástima. Pero quizás tu historia podrá pasar a través del 
segundo cedazo, el de La Bondad. 

A falta de ser con seguridad veraz, lo que vas a contarme, 
¿te lo ha inspirado el afecto o la admiración por nuestro amigo?

El otro empezó a sentirse molesto.
-No - admitió con desgana -mi historia no lo muestra bajo una buena luz.

-¡Lastimoso! - suspiró Sócrates. Por fortuna, contamos con el tercer cedazo.
¿Es de real Necesidad o Utilidad que me reveles lo que inquieta a tu lengua?
-A primera vista, no me pareció indispensable, pero....

-Perdona si te interrumpo, querido amigo, pero si lo que te preocupa 
no es verdadero, ni bueno, ni útil o necesario,
¿qué ganamos tú relatándolo y yo escuchándolo?


Y tras estas palabras, Sócrates continuó sereno su paseo,
quedando reflexivo su interlocutor." 



 

· Búho de Atenea, Diosa de la Sabiduría ·




· Una taza de té · Relatos Zen · Historias Zen ·
 

 · Una taza de té ·


«Nan-in, un maestro japonés que vivió en la era Meiji (1868-1912),
recibió a un profesor universitario que acudió a preguntarle acerca del Zen.

Nan-in le sirvió té. Vertió el líquido hasta llenar la taza del visitante y
siguió vertiéndolo.

El profesor contempló el té que se derramaba hasta que ya no pudo
contenerse.

Está completamente llena. ¡No cabe una gota más!

–Al igual que esta taza –le dijo Nan-in–, usted está lleno de sus propias
opiniones y especulaciones.
 

¿Cómo puedo mostrarle lo que es el Zen a
menos que primero vacíe su taza


· Zen · Círculo Enso ·




· Relatos desde un Tiempo Detenido· Los dos monjes y la mujer · Relatos inspiradores ·

· Los dos monjes y la mujer ·

 

«Dos monjes zen caminaban hacia su monasterio cuando llegaron a un río caudaloso.
Allí encontraron a una mujer que no podía cruzarlo sola.

El monje mayor, sin dudarlo, la cargó sobre sus hombros y la ayudó a cruzar el río.

Monje y mujer cruzaron el río con bastante dificultad, seguido por el monje joven. Al llegar a la otra orilla, la mujer descendió y se acercó con la intención de besar las manos del anciano monje en señal de agradecimiento.
– Está bien, está bien- dijo el anciano retirando las manos. Por favor, siga su camino.

La mujer se inclinó con humildad y gratitud, y se apresuró por el camino del pueblo. Los monjes, sin decir palabra, continuaron su marcha al monasterio… aún tenían por delante horas de camino.
El monje joven estaba irritado, molesto. No dijo nada mas estaba visiblemente perturbado. Un monje debía evitar el contacto físico con mujeres y el anciano no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Finalmente, después de varias horas de camino, el monje joven no pudiendo contenerse más, le dijo al mayor:
—¡Hermano! ¿Cómo pudiste cargar a esa mujer? Nosotros, los monjes, no debemos siquiera tocar a una mujer.

El monje mayor lo miró con la tranquilidad que confiere la comprensión y respondió:
—Yo dejé a la mujer en la orilla del río hace horas. Tú todavía la estás cargando.»


· Zen · Círculo Enso ·